Descubre un método práctico para diseñar estrategias que impulsen el crecimiento de tu negocio.
Dirigir un negocio no es solo cuestión de esfuerzo y dedicación. No basta con trabajar duro o reaccionar rápido ante los cambios del mercado. Sin un rumbo claro, hasta la empresa con más potencial puede terminar estancada o tomando decisiones que, en lugar de acercarla a sus objetivos, la alejan de ellos.
Sin embargo, muchas organizaciones operan sin una estrategia definida. No porque no quieran planificar, sino porque a menudo la planeación estratégica se percibe como algo complicado, reservado para grandes corporaciones o con un lenguaje difícil de aterrizar a la realidad del día a día. La realidad es otra: cualquier empresa, sin importar su tamaño o sector, puede beneficiarse de una estrategia bien estructurada.
La planeación estratégica no es un documento olvidado en un cajón ni una serie de proyecciones irreales. Es una herramienta que ayuda a transformar una visión en pasos concretos, alineando cada acción con un propósito claro. Sirve para saber qué se quiere lograr, cómo se va a hacer y qué recursos se necesitan para lograrlo.
Si alguna vez has sentido que tu negocio avanza, pero no sabes con certeza si lo hace en la dirección correcta, o si te ha costado priorizar decisiones porque no hay una estrategia que sirva como referencia, este artículo te ayudará a darle estructura a esa visión.
Aquí encontrarás una guía práctica para desarrollar una planeación estratégica efectiva y aplicable, explicada de forma sencilla y sin términos innecesariamente complejos. No importa si tu empresa es nueva o lleva años en el mercado; una estrategia bien definida siempre marcará la diferencia entre avanzar con certeza o dejarse llevar por la incertidumbre.
Contenido
¿Qué es la planeación estratégica y por qué es esencial?
Dirigir un negocio sin planeación es como intentar armar un rompecabezas sin ver la imagen en la caja. Puedes ir juntando piezas al azar y, con suerte, algunas encajarán, pero el proceso será más lento, incierto y desgastante. En cambio, cuando tienes una imagen clara de lo que quieres construir, es más fácil tomar decisiones y avanzar con propósito.
Eso es exactamente lo que hace la planeación estratégica: dar claridad, enfoque y estructura al crecimiento de una empresa. No es una simple lista de tareas ni un documento olvidado en un cajón; es una herramienta que permite a los negocios definir qué quieren lograr y cómo pueden hacerlo de manera efectiva.
Pero, ¿qué es exactamente la planeación estratégica?
En términos simples, la planeación estratégica es un proceso en el que una empresa establece sus objetivos a largo plazo y diseña un plan estructurado para alcanzarlos. No se trata solo de fijar metas, sino de analizar los recursos disponibles, las oportunidades del mercado y los posibles obstáculos que puedan surgir en el camino.
Dicho de otro modo, es el mapa de ruta de un negocio. En lugar de tomar decisiones basadas únicamente en la intuición o la urgencia del momento, esta planeación permite actuar con base en datos y estrategias concretas.
Por ejemplo, imagina una empresa que vende productos tecnológicos. Puede que su objetivo sea expandirse a nuevos mercados, pero sin una planeación clara, corre el riesgo de tomar decisiones impulsivas, invertir en publicidad en lugares donde no tiene audiencia o expandirse sin una estructura operativa que lo soporte. Con una planeación estratégica, en cambio, podría identificar qué mercados tienen mayor potencial, qué recursos necesita para crecer y cómo diferenciarse de la competencia.
¿En qué se diferencia de otros tipos de planeación?
Muchas empresas confunden la planeación estratégica con la planeación operativa o táctica. Si bien todas están conectadas, sus enfoques son distintos:
- Planeación estratégica: Se centra en el largo plazo y en los objetivos generales del negocio. Responde preguntas como: ¿A dónde queremos llegar en cinco años? ¿Cuál es nuestra ventaja competitiva? ¿Qué factores pueden afectar nuestro crecimiento?
- Planeación táctica: Se enfoca en estrategias específicas para alcanzar los objetivos de la planeación estratégica. Por ejemplo, si el plan estratégico establece que la empresa quiere aumentar su presencia digital, la planeación táctica definirá cómo hacerlo (publicidad en redes, campañas de SEO, colaboraciones, etc.).
- Planeación operativa: Se ocupa del día a día y de las tareas concretas. Responde preguntas como: ¿Quién se encargará de cada tarea? ¿Cuáles son los plazos de ejecución? ¿Qué herramientas necesitamos para llevarlo a cabo?
Para que la planeación estratégica sea efectiva, debe estar conectada con las otras dos. No basta con definir grandes objetivos sin acciones concretas que los respalden.
¿Por qué es esencial para cualquier empresa?
Muchas organizaciones funcionan sin una estrategia clara, dejando que el mercado, la competencia o las circunstancias definan su rumbo. Si bien esto puede funcionar por un tiempo, a largo plazo genera desgaste, pérdida de oportunidades y decisiones poco acertadas.
La planeación estratégica es clave porque:
- Evita la improvisación: En lugar de reaccionar a los problemas cuando ya han ocurrido, permite anticiparlos y prepararse con soluciones.
- Optimiza el uso de recursos: Al definir prioridades, se evitan inversiones innecesarias o esfuerzos dispersos que no contribuyen al crecimiento.
- Mejora la toma de decisiones: Tener una estrategia clara facilita elegir opciones alineadas con los objetivos empresariales, en lugar de actuar con base en la urgencia del momento.
- Alinea a todo el equipo: Cuando cada persona dentro de la empresa conoce la dirección que se quiere seguir, el trabajo se vuelve más coordinado y enfocado.
- Permite adaptarse al cambio: Un plan estratégico no es rígido; se ajusta según la evolución del mercado, permitiendo a la empresa ser más flexible sin perder su rumbo.
En resumen, la planeación estratégica no es un lujo ni una herramienta exclusiva de grandes corporaciones. Es una necesidad para cualquier negocio que quiera crecer de forma ordenada y sostenible. Ya sea que estés iniciando un proyecto o quieras darle mayor estructura a una empresa en marcha, definir una estrategia clara hará que cada decisión tenga un propósito real.
Los pilares de una planeación estratégica efectiva
Tener una planeación estratégica bien definida no significa simplemente redactar un documento con buenas intenciones. Para que realmente funcione y guíe el crecimiento de la empresa, debe construirse sobre pilares sólidos que aseguren su aplicabilidad y éxito en el tiempo.
A continuación, te presento los cinco elementos clave que no pueden faltar en una planeación estratégica efectiva:
1. Misión y visión: El punto de partida
Toda estrategia comienza con tener claridad sobre el propósito del negocio y la dirección a largo plazo.
La misión responde a la pregunta: ¿Para qué existe nuestra empresa? Debe describir su razón de ser, el valor que ofrece y el impacto que busca generar.
La visión proyecta el futuro deseado de la empresa y responde a: ¿Dónde queremos estar en cinco o diez años?
Definir estos dos aspectos es fundamental, ya que sirven como brújula para tomar decisiones estratégicas alineadas con el crecimiento del negocio.
2. Análisis FODA: Conociendo el terreno
Antes de definir estrategias, es esencial entender la situación actual de la empresa y los factores que pueden influir en su desempeño.
El análisis FODA evalúa cuatro elementos clave:
- Fortalezas: Recursos y capacidades internas que dan una ventaja competitiva.
- Debilidades: Aspectos que limitan el crecimiento y necesitan mejorarse.
- Oportunidades: Factores externos favorables que pueden ser aprovechados.
- Amenazas: Riesgos del entorno que pueden afectar el negocio.
Esta herramienta permite tomar decisiones informadas y diseñar estrategias con base en una visión realista de la empresa y su entorno.
3. Objetivos SMART: Convertir ideas en metas alcanzables
Para que la planeación estratégica sea efectiva, los objetivos deben cumplir ciertas características que aseguren su claridad y aplicabilidad.
El método SMART define que los objetivos deben ser:
- Específicos (S): Concretos y bien definidos.
- Medibles (M): Evaluables con indicadores.
- Alcanzables (A): Realistas según los recursos disponibles.
- Relevantes (R): Alineados con la visión del negocio.
- Con plazo definido (T): Establecer un tiempo límite para su cumplimiento.
Establecer objetivos bajo esta metodología ayuda a que la planeación estratégica no quede en ideas abstractas, sino que se transforme en un plan de acción concreto.
4. Estrategias y planes de acción: El puente entre la idea y la ejecución
Definir cómo se alcanzarán los objetivos estratégicos es un paso clave en la planeación.
Las estrategias deben ser diseñadas considerando los recursos disponibles, la capacidad operativa y las condiciones del mercado. Una vez definidas, es importante traducirlas en planes de acción específicos, asignando responsabilidades, plazos y métricas de seguimiento.
Sin una ejecución clara, la planeación estratégica se convierte en un ejercicio teórico sin impacto real en el negocio.
5. Medición y ajuste: La importancia del seguimiento y la flexibilidad
Una estrategia no puede ser estática. Para garantizar su efectividad, es necesario monitorear su desempeño y realizar ajustes cuando sea necesario.
- Definir indicadores de éxito: Permiten evaluar el avance hacia los objetivos.
- Realizar revisiones periódicas: Facilitan la identificación de mejoras o ajustes necesarios.
- Mantener flexibilidad: Permite adaptar la estrategia según los cambios del mercado o nuevos desafíos.
El seguimiento constante asegura que la empresa no solo tenga una planeación estratégica, sino que realmente la use como una guía para tomar decisiones y evolucionar de manera estructurada.
Una planeación estratégica efectiva no se trata solo de fijar metas ambiciosas, sino de construir una estructura clara y flexible que permita alcanzarlas. Los pilares de la estrategia son misión y visión, análisis FODA, objetivos SMART, estrategias bien definidas y seguimiento continuo, son la base para tomar decisiones alineadas con el crecimiento sostenible de la empresa.
Si tu negocio aún no ha trabajado en estos puntos, este es el momento ideal para comenzar. Un plan estratégico bien construido puede marcar la diferencia entre avanzar con dirección o depender de la improvisación.
Cómo aplicar la planeación estratégica en tu empresa paso a paso
La planeación estratégica es como construir una casa: no puedes empezar a levantar paredes sin antes tener planos claros, materiales adecuados y un equipo que sepa qué hacer en cada etapa. Sin este orden, corres el riesgo de perder tiempo, dinero y esfuerzo en un proyecto que no tiene una base sólida.
En los negocios ocurre lo mismo. Sin una planeación bien estructurada, las decisiones se toman de manera improvisada, las oportunidades se desaprovechan y los problemas pueden volverse más grandes de lo que deberían ser. Por eso, aplicar la planeación estratégica no es solo recomendable, sino esencial para cualquier empresa que quiera crecer de manera sostenible y ordenada.
A continuación, te explico cómo aplicar la planeación estratégica en tu empresa paso a paso para que puedas poner en práctica este proceso sin complicaciones.
Paso 1: Define el propósito de tu empresa (Misión y Visión)
Cada negocio tiene un propósito que va más allá de vender productos o servicios. La planeación estratégica comienza con tener claridad sobre qué representa tu empresa y hacia dónde quiere llegar. Sin una misión bien definida y una visión clara del futuro, cualquier estrategia perderá dirección con el tiempo.
Antes de pensar en estrategias específicas, debes preguntarte:
- ¿Cuál es la razón de ser de mi empresa? (Misión)
- ¿Cómo quiero que crezca y evolucione en los próximos años? (Visión)
Ejemplo práctico:Un negocio familiar de panadería artesanal puede establecer la siguiente misión y visión.
- Misión: «Ofrecemos pan artesanal de alta calidad, elaborado con ingredientes naturales y recetas tradicionales, para brindar a nuestros clientes productos frescos y saludables.»
- Visión: «Convertirnos en la panadería de referencia en nuestra ciudad en los próximos cinco años, ampliando nuestra producción y ofreciendo nuevos productos sin perder nuestra esencia artesanal.»
Tener una misión y visión bien definidas permite tomar decisiones alineadas con la esencia del negocio, evitando desviaciones o inversiones innecesarias.
Paso 2: Evalúa la situación actual de tu empresa (Análisis FODA y entorno externo)
Para poder avanzar, primero debes entender dónde está tu empresa en este momento y qué factores internos y externos pueden influir en su crecimiento. Este análisis es clave para tomar decisiones estratégicas con base en información real, en lugar de suposiciones.
Evalúa la situación de tu empresa: análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas):
- Fortalezas: ¿Qué hace bien tu empresa? ¿Qué te distingue de la competencia?
- Debilidades: ¿Qué aspectos limitan su crecimiento? ¿En qué puedes mejorar?
- Oportunidades: ¿Existen tendencias del mercado o nuevas necesidades de los clientes que puedes aprovechar?
- Amenazas: ¿Qué riesgos externos pueden afectar tu negocio en el futuro?
Ejemplo práctico:Un pequeño restaurante puede detectar que su fortaleza es el sabor y la calidad de sus platillos, pero su debilidad es la poca visibilidad en redes sociales. Su oportunidad es el creciente interés por la comida saludable, mientras que una amenaza es la apertura de nuevas cadenas de comida rápida en su zona.
Sin un diagnóstico claro, la empresa puede invertir tiempo y recursos en estrategias equivocadas. Repetir este análisis cada cierto tiempo permitirá mantener el rumbo correcto.
Paso 3: Establece objetivos claros y alcanzables
Saber a dónde quieres llegar es importante, pero lo que realmente marca la diferencia es definir objetivos específicos que guíen cada paso del negocio. Un error común es establecer metas demasiado generales, lo que dificulta medir el avance y ajustar la estrategia cuando es necesario.
Define objetivos claros que te ayuden a saber si estás avanzando en la dirección correcta. Para ello, asegúrate de que sean:
- Específicos: No basta con decir «quiero crecer», sino definir exactamente qué aspecto del negocio se quiere mejorar.
- Medibles: Debes poder cuantificar el progreso.
- Alcanzables: Deben ser realistas, considerando los recursos y capacidades disponibles.
- Relevantes: Deben estar alineados con la visión de la empresa.
- Con un plazo definido: Deben tener una fecha límite para su cumplimiento.
Ejemplo práctico:
- Objetivo mal planteado: «Queremos vender más.»
- Objetivo bien planteado: «Aumentar las ventas en un 15% en los próximos seis meses a través de promociones y campañas publicitarias en redes sociales.»
Definir objetivos concretos permite que todo el equipo tenga claro qué se busca lograr y qué acciones deben priorizarse.
Paso 4: Diseña estrategias y planes de acción
Un objetivo sin una estrategia es solo una intención. Para que la planeación tenga impacto, es necesario diseñar acciones concretas que permitan alcanzar los resultados esperados.
Para cada objetivo, define las estrategias específicas que te ayudarán a alcanzarlo y divídelas en acciones prácticas.
Ejemplo práctico:Si el objetivo es «Aumentar el número de clientes en un 20% en seis meses», las estrategias pueden incluir lo siguente.
- Crear promociones especiales para nuevos clientes.
- Fortalecer la presencia en redes sociales con contenido atractivo.
- Ofrecer descuentos a clientes actuales por referir a nuevos compradores.
Una estrategia sin un plan de acción claro puede quedar en buenas intenciones sin resultados.
Paso 5: Ejecuta, mide y ajusta según sea necesario
Una planeación sin seguimiento es como un barco sin timón. Para que realmente funcione, debe haber un control constante del progreso y ajustes cuando sea necesario.
- Define indicadores para medir el éxito. Pueden ser métricas de ventas, satisfacción del cliente, tráfico web, etc.
- Programa revisiones periódicas. Evalúa si los resultados van acorde al plan y haz ajustes si es necesario
- Sé flexible. Si algo no funciona, prueba nuevas estrategias en lugar de insistir en un método que no da resultados.
Ejemplo práctico:Si después de tres meses la estrategia de redes sociales no está generando más clientes, se pueden probar otros formatos de contenido, cambiar la segmentación de anuncios o explorar nuevos canales de comunicación.
La planeación estratégica es un proceso vivo. La capacidad de adaptarse a los cambios es lo que marca la diferencia entre las empresas que crecen y las que se quedan atrás.
Aplicar una planeación estratégica bien estructurada permite tomar decisiones con mayor seguridad, evitar la improvisación y asegurar que cada acción contribuya al crecimiento del negocio. No es un proceso complicado, pero sí requiere compromiso y disciplina. Si aún no has implementado una estrategia formal, comienza con estos pasos y verás cómo poco a poco las decisiones en tu empresa se vuelven más claras y efectivas.
Errores comunes en la planeación estratégica y cómo evitarlos
La planeación estratégica es una herramienta esencial para el crecimiento empresarial, pero no basta con diseñar una estrategia bien estructurada; también es fundamental evitar los errores que pueden hacer que el plan no se implemente correctamente o pierda efectividad con el tiempo.
Muchas empresas crean un plan estratégico con la intención de mejorar su desempeño, pero en el proceso pueden caer en fallos que afectan la ejecución y los resultados esperados. Estos errores no siempre son evidentes desde el inicio, pero pueden acumularse y terminar limitando el éxito de la estrategia.
A continuación, exploramos los errores más comunes en la planeación estratégica y cómo puedes evitarlos para asegurar que tu empresa aproveche al máximo este proceso.
1. Crear un plan estratégico y no aplicarlo
Uno de los errores más frecuentes en las empresas es elaborar un plan estratégico con gran esfuerzo y detalle, pero luego no ejecutarlo o aplicarlo de manera superficial. La planeación estratégica debe ser más que un documento bien escrito; debe convertirse en una guía práctica para la toma de decisiones y la gestión empresarial.
- Asegúrate de que el plan estratégico no quede archivado, sino que sea una herramienta de referencia constante en la empresa.
- Comparte la estrategia con todos los niveles de la organización y establece mecanismos para su implementación.
- Integra los objetivos estratégicos en la planeación operativa diaria para que sean parte de la rutina del negocio.
- Realiza seguimientos periódicos para evaluar el avance y garantizar que el plan se esté ejecutando correctamente.
2. No definir objetivos claros y medibles
Otro error común es establecer metas demasiado generales o ambiguas, lo que impide evaluar si realmente se están cumpliendo. Sin objetivos claros y medibles, es difícil saber si las estrategias están funcionando o si necesitan ajustes.
- Utiliza la metodología SMART para definir objetivos específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con un tiempo definido.
- Asegúrate de que los objetivos estén alineados con la visión y misión de la empresa.
- Establece indicadores de desempeño (KPI) que permitan medir el avance de cada objetivo de manera concreta.
- Divide los objetivos en metas a corto, mediano y largo plazo para facilitar su seguimiento.
3. No asignar responsables ni recursos adecuados
Un plan estratégico puede fracasar si no se asignan claramente responsabilidades y recursos para su ejecución. Dejar las acciones sin una persona encargada o sin los medios para llevarlas a cabo puede generar retrasos e ineficiencia en la implementación.
- Define responsables para cada acción dentro del plan estratégico y asegúrate de que cada área tenga claridad sobre sus funciones.
- Asigna los recursos necesarios (humanos, financieros y tecnológicos) para que las estrategias puedan ejecutarse de manera efectiva.
- Establece mecanismos de control y seguimiento para garantizar que las acciones se están cumpliendo según lo planeado.
- Crea un cronograma de implementación con fechas y prioridades bien definidas.
4. No hacer seguimiento ni ajustes periódicos
La planeación estratégica no es un proceso estático, sino un sistema dinámico que debe ser evaluado y ajustado constantemente. Sin revisiones periódicas, la estrategia puede volverse obsoleta o perder alineación con los cambios en el entorno empresarial.
- Establece revisiones trimestrales o semestrales para evaluar el cumplimiento del plan estratégico.
- Define indicadores clave de desempeño (KPI) que permitan monitorear los avances y detectar posibles desviaciones.
- Mantén una mentalidad flexible para adaptar la estrategia cuando sea necesario, sin aferrarse a planes que ya no sean viables.
- Fomenta una cultura organizacional donde la planeación estratégica sea un proceso continuo y no una tarea que se realiza solo una vez.
5. No involucrar al equipo en la estrategia
Cuando la planeación estratégica se desarrolla únicamente a nivel directivo sin involucrar a los colaboradores, se corre el riesgo de que las acciones no se ejecuten con el compromiso y la coordinación necesaria. Para que una estrategia funcione, todo el equipo debe estar alineado con los objetivos.
- Comparte la estrategia con todos los niveles de la empresa y asegúrate de que los colaboradores comprendan su importancia.
- Fomenta la participación del equipo en el proceso de planeación para que se sientan parte de la estrategia.
- Comunica los avances y logros periódicamente para mantener la motivación y el compromiso.
- Establece reuniones de alineación donde los diferentes equipos puedan discutir cómo su trabajo contribuye a los objetivos estratégicos.
6. Diseñar planes demasiado rígidos o poco realistas
Si bien es importante seguir una planeación estratégica estructurada, también es fundamental mantener la flexibilidad para adaptarse a cambios del mercado, imprevistos o nuevas oportunidades. Un plan demasiado rígido puede volverse un obstáculo en lugar de una guía útil.
- Diseña estrategias con margen de adaptación para responder a cambios internos y externos sin comprometer la visión general
- Realiza análisis de tendencias del mercado para anticiparte a posibles cambios y ajustar la estrategia cuando sea necesario.
- Evalúa periódicamente si las acciones planificadas siguen siendo viables o si es necesario redefinirlas.
- Establece protocolos para revisar y modificar el plan estratégico sin perder el enfoque en los objetivos principales.
Evitar estos errores es clave para garantizar que la planeación estratégica realmente impulse el crecimiento de la empresa y no se convierta en un proceso burocrático sin impacto. La clave del éxito no está solo en crear un plan, sino en aplicarlo de manera estructurada, revisarlo constantemente y adaptarlo cuando sea necesario. Tener objetivos bien definidos, asignar responsabilidades, hacer seguimiento y mantener la estrategia flexible permite que el negocio se mantenga en el camino correcto. La planeación estratégica es una guía para el crecimiento, y su efectividad depende de la capacidad de la empresa para ejecutar las acciones con disciplina y compromiso.
Conclusión
La planeación estratégica es la brújula que permite a las empresas avanzar con claridad y tomar decisiones informadas en lugar de depender de la improvisación. No se trata solo de establecer metas, sino de diseñar un camino estructurado que garantice que cada paso contribuya al crecimiento del negocio. A lo largo de este artículo, hemos explorado qué es la planeación estratégica, cuáles son sus pilares esenciales, cómo aplicarla paso a paso y los errores más comunes que pueden limitar su éxito.
Lo más importante es entender que una estrategia bien diseñada no es un documento que se crea una vez y se olvida, sino un proceso vivo que debe integrarse en la gestión diaria. Cada decisión que se tome en la empresa debe estar alineada con los objetivos estratégicos, y estos, a su vez, deben revisarse y ajustarse con el tiempo para adaptarse a las condiciones del mercado.
Si tu empresa aún no cuenta con una planeación estratégica definida, ahora es el momento ideal para empezar. No necesitas hacerlo todo de golpe ni complicarte con procesos difíciles de aplicar. Comienza por lo esencial: define la misión y visión de tu negocio, analiza su situación actual, establece objetivos claros y diseña estrategias que realmente puedas ejecutar. La clave está en la constancia y en el compromiso con la estrategia.
Ahora que ya conoces la importancia de la planeación estratégica, te invito a dar el primer paso. Revisa en qué estado se encuentra tu empresa, identifica qué aspectos puedes mejorar y diseña un plan con acciones concretas que te ayuden a avanzar. El éxito no llega por casualidad, sino por la capacidad de planificar con inteligencia y actuar con determinación.
Cuéntanos, ¿qué es lo más desafiante para ti al momento de estructurar una estrategia? Sigue nuestra página para más contenido sobre planeación estratégica.
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